El fútbol es un videojuego regulado en el que se definen los hábitos que están permitidos en el campo de juego y los permisos que tienen quienes incumplan cualquier tipo de política de este código de conducta deportiva. Con esta pauta formal, el videojuego de fútbol es considerado una actividad deportiva. La actividad deportiva es una actividad voluntaria a la que se dedica el deportista con el fin de lograr un objetivo, dañar un documento, vencer a un oponente, para lo cual debe poner a prueba sus más altas y superiores cualidades físicas, psicológicas y cognitivas.

La agresión destaca entre las principales cualidades psicológicas. Definimos el principio de hostilidad como toda conducta que pretende dañar física o emocionalmente a un microorganismo más, sin embargo en el contexto deportivo el daño desencadenado a los rivales contrarios consiste en derrotarlos en el marco de los estándares establecidos por cada federación deportiva.En esta situación específica ciertamente diferenciaremos una conducta terrible de una conducta hostil basada en la violación de alguna política socialmente aceptada, por lo que una conducta agresiva en el fútbol podría ser cargando el jugador contrario hombro con hombro, mientras que empujarlo con las manos y los brazos extendidos es un acto terrible, que es: sancionado como falta en el campo (y socialmente desaprobado en otros entornos).puedes encontrar más aquí Muerte de un menor de nuestros artículos

Agresividad y violencia física en el campo

Los sentimientos generalmente se pueden definir como una propensión a actuar de una manera particular en respuesta a escenarios y estímulos específicos. Considerando así las emociones, la agresión sería una cadena de comportamientos en los que se incluirían hábitos de defensa, golpe, pelea, defensa y tropiezo. Estas condiciones se cumplen a lo largo de un traje de fútbol, ​​donde el entrenador prepara la técnica que se creará con el traje de acuerdo con las características del equipo contrario y las mejores cualidades de sus jugadores. Planifica la forma en que el equipo contrario será atacado y cómo resistir sus ataques.

Para Bandura, la agresividad incluye un conjunto de hábitos que se aprenden a través del seguimiento de un diseño que potencia este tipo de hábitos; sin embargo, para que estos hábitos se produzcan es necesario satisfacer los problemas de azar y capacidad.

La oportunidad se refiere a los escenarios (el contexto) en los que se crea la tarea y que ayudan a indicar algunos hábitos agresivos o terribles. La capacidad se refiere a las habilidades que tiene el organismo para crear y evocar tales acciones, ya sean agresivas o feroces. Un tiro penal es una oportunidad para marcar un gol, en la que el infractor tiene la posibilidad de demostrar sus habilidades para dominar y mostrar su superioridad sobre el defensor (el portero o arquero), o en la que el defensor demuestra que trasciende al infractor. deteniéndose o protegiéndose contra el objetivo.

Un ejemplo de conducta feroz sería sin duda aquel en el que un jugador, al disputar la posesión del balón, golpea con el brazo al rival en la cara, por lo que se vuelve merecedor de un permiso (advertencia o expulsión). Mucho más terrible es la conducta cuando las pertenencias de la esfera no están en disputa y el retador es astutamente golpeado. Existen diferentes ocasiones que anuncian la aparición o indicación de estas acciones en el terreno de juego, de las cuales actualmente se han señalado dos, sin embargo, no podemos dejar de comentar varios otros elementos inclinantes como la historia previa de cada jugador o el entendimiento. que tiene el jugador en relación con los jugadores del equipo contrario, su actitud hacia ellos, la importancia relativa que le da a la derrota del equipo que se va a enfrentar, los premios económicos a los que puede aspirar por tal éxito, además de la presunción que tiene de sí mismo.

Los días previos a algunos partidos, y muy especialmente los partidos de una final o del supuesto clásicos Son constantes declaraciones de directivos, equipos de mentores y jugadores, que los medios de comunicación se encargan de amplificar, creando un ambiente de altas expectativas y propensión a actuar de una manera específica antes, durante y después del videojuego. Las suposiciones dependen del análisis que los interesados ​​hagan a estas noticias, y en consecuencia también de su comportamiento. Pueden estar interesados ​​los propios jugadores, los directivos y el cuerpo técnico, así como el personal arbitral y el público en general. El videojuego ha comenzado fuera del área.

En las gradas: el jugador 12º, el público

Los aficionados en el estadio también juegan y lo hacen animando a su grupo favorito con gritos, carcajadas y alegrías, o imponiendo la opinión pública al cuerpo arbitral para sancionar una falta o insultando o abucheando a los jugadores del grupo contrario mientras están en posesión del balón. Se dice que la tradición de aplaudir a los atletas contendientes ocurrió inadvertidamente durante una competencia de torpeza grecorromana y de allí se extendió a diferentes deportes cuando se observó que el atleta así estimulado lo hacía mejor y rindía aún más (Bakker, et.al). 1992).

En México se atribuye el nacimiento de las porristas a un traje de fútbol entre los Pumas de la UNAM y los Burros Blancos del Politécnico, llegando luego a varios otros deportes. La cualidad típica era que quienes apoyaban en el grupo eran familiares y amigos de los jugadores, a los que poco a poco se fueron sumando defensores del grupo, lo que también resultó en que varios de ellos crearan encantamientos y alegrías que no sólo apoyaban al equipo en cuestión. , pero también molestó y animó a los fanáticos del grupo contrario, por lo que en ese momento los llamaban porros.

A lo largo del Mundial de Inglaterra de 1966, surgió un grupo de aficionados simpatizantes de la selección inglesa. Cabezas cortadas y torsos desnudos, así como encantamientos insultantes hacia el equipo contrario y arrojarles objetos en el campo fueron algunas de sus características principales: son los matones temidos. Su comienzo no está claro. Cancio (2002) afirma que un periodista creó un personaje llamado Patrick Hooligan, cuyos atributos superiores son ser alcohólico y luchador. Sin embargo, el escritor lo relaciona con el líder de una banda que asoló la campiña irlandesa a finales del siglo XIX, cuyo apellido era Hooley, motivo por el cual se refería a este grupo como la banda de Hooley.

Este equipo obtuvo mayor prestigio tras el choque entre Liverpool y Juventus en la final de la Champions Mug celebrada en 1985 en el estadio Heysel de Bruselas, Bélgica. El saldo es de 39 muertos y al menos 200 heridos. Su aparición es constante en los juegos de la organización inglesa, la violencia es su firma.

En Argentina surgen las Barras bravas. Su nacimiento se atribuye a un inmigrante de origen italiano llamado José Barrita (Cancio, op.cit.) quien de joven vivía con sus familiares en el barrio de La Boca, en una casa situada en la vía Olavarría. En 1994 fue castigado por ser condenado por la fatalidad de 2 seguidores de River, al salir de la cárcel, 2 meses después falleció a los 48 años el 11 de febrero de 2001. En vida comandó el grupo más hostil y pendenciero del fútbol argentino. , La 12.

El primer equipo mexicano de aficionados se le atribuye a Pachuca, La Ultratuza (Mercado, 2002). Se trabajó con 3 líderes internacionales para liderarlo; un chileno, un costarricense y un argentino. Posteriormente surgieron otros, como el 51 del club Atlas, la Legión 1908 de Guadalajara y el Rebelde de la UNAM, que no es reconocido formalmente por el establishment (Mercado, op. cit.).

Ayudar en aspectos para el indicio de comportamiento hostil y feroz se puede considerar la existencia de cientos de seguidores, el uso de bebidas embriagantes, la visibilidad de los fanáticos del grupo contrario, la relevancia del videojuego, junto con el individuo. demandas de cada miembro privado de estos grupos, como las exigencias de asociación, pertenencia, carencias económicas, emocionales y sociales.

Las necesidades económicas pueden derivar en animosidad social, ubicando una salida en espacios públicos donde el individuo incorporado a una turba libera su animosidad a través de la hostilidad frente a alguien que ha sido débil en el campo o que le ha vencido y que se considera impotente. (la decepción produce agresión, Dollard, et.al. mencionado por Reeve, op.cit.).

En cuanto a los requerimientos psicológicos, cabe mencionar que la sociedad actual tiende al aislamiento social, generando una sociedad en la que se vive la soledad compartida, como ejemplo de lo cual es la Supercarretera del Infierno.ortomática, que al no saber utilizar y dependiendo de él, arrastra a las personas a ese proceso de reclusión y poca comunicación social. La réplica de los hábitos de los dirigentes como forma de relacionarse con los más grandes (que en realidad pueden ser los más débiles) es otra de las variables que facilitan la aparición de la violencia física en los estadios, cada vez más constante y más insegura socialmente.

Claramente estos no son los únicos elementos existentes, ya que junto a los procesos emocionales existen también aspectos sociales, políticos y económicos que inciden también en la emisión de hábitos agresivos y terribles, no sólo en los estadios, sino también en las calles. Recientemente, un parlamentario afirmó que individuos pertenecientes a grupos claramente criminales como la Mara Salvatrucha se han infiltrado en los grupos de porristas de algunos equipos de fútbol (Impacto, 2005).

Los permisos aplicados por las autoridades de los partidos para regular las prácticas hostiles y feroces han consistido en prohibiciones de acceso a los estadios, sanciones económicas para los propietarios de los equipos, suspensión de jugadores y permisos administrativos para los participantes en riñas o castigos corporales dependiendo de la gravedad de las actividades. dedicado. También se han tenido en cuenta algunas medidas de seguridad, como colocar cámaras de vídeo en las entradas del estadio y en las gradas, y mejorar la vigilancia, especialmente durante las finales o los supuestos videojuegos tradicionales.

Pensamientos finales

No se puede afirmar que todos los integrantes de los distintos sistemas de aplausos o apoyo a los equipos de fútbol que acuden a los estadios sean personas con problemas de adaptación social. Sin embargo, es fundamental considerar que algunas variables psicosociales sí tienen problemas. inciden en el indicio de comportamiento hostil y feroz en diferentes escenarios de actividades deportivas, donde es probable que al considerar la posibilidad de mantener la confidencialidad, algunas personas aprovechen la oportunidad para compartir su rechazo y amargura social golpeando física y verbalmente a otros, aquellos otros son los aficionados y también los actores del equipo contrario (jugadores y cuerpo técnico).

El problema no es básico, su complejidad exige una solución multidisciplinar que atienda cada uno de los posibles inicios del mal.